El momento de emprender
En el momento en que decides emprender, también decides entrar a competir. Pero lo que muchas marcas nuevas no ven —o no quieren ver— es que la competencia no solo está en el producto, sino en la percepción.
Y cuando tu marca se ve como todas, actúa como todas y comunica como todas... compite desde el mismo lugar visual, emocional y estratégico.
Ese lugar es: la categoría del montón.
Porque una marca genérica puede tener buenas intenciones, pero termina generando lo mismo que ofrece cualquier plantilla:
un diseño bonito, sí… pero vacío de sentido.
¿Qué es una marca genérica?
Una marca genérica:
Usa colores por moda, no por mensaje.
Tiene un logo que "parece algo que ya he visto antes".
No tiene tono propio al escribir ni al hablar.
Adopta frases como "tu bienestar es nuestra prioridad" , "tu mejor opción" o "tu aliado estratégico", sin explicar por qué lo es.
Se ve como si viniera de una app de logos gratuitos.
Y lo peor: su comunicación visual cambia cada que cambia el diseñador, el software o el algoritmo.
No hay sistema. No hay base. Solo decorado.
¿Por qué ocurre esto?
- Porque hay prisa.
- Porque se piensa que el branding es gasto, no inversión.
- Porque se confunde “estar presente” con “estar posicionado”.
- Y porque se cree que basta con que se vea “bonito”.
- La estética sin estrategia es solo superficie.
- Y una marca sin alma no puede competir más allá del precio.
¿Qué se pierde con una marca genérica?
1. Se pierde diferenciación
Si tu logo se parece al de otros cinco proyectos, ¿por qué alguien te recordaría?
2. Se pierde credibilidad
La audiencia percibe inconsistencia, falta de intención, poca profundidad.
3. Se pierde valor percibido
Una marca sin carácter propio no puede cobrar más, ni generar comunidad, ni escalar emocionalmente.
4. Se pierde el control de tu narrativa
Cuando no defines tu propia identidad, el mercado lo hará por ti.
El peligro de inspirarte “demasiado” en otras marcas
Hay una línea muy fina entre inspiración y repetición.
Hoy en día, con miles de referencias visuales a un clic de distancia, muchos proyectos terminan copiando el código visual de marcas exitosas, pensando que eso garantizará resultados similares.
Pero el efecto es el contrario: si te pareces demasiado, refuerzas la marca original y te anulas a ti mismo.
En branding, el que imita se borra.
Plantillas y bancos de logos: ¿sí o no?
No son el enemigo. Pero no son el punto de partida.
Una plantilla es una herramienta, no una identidad.
Puede ayudarte a resolver una presentación o una landing temporal. Pero no puede ser la base de una marca que aspira a tener visión y permanencia.
El diseño bonito no basta
Una identidad visual efectiva no busca lucir bien, sino decir algo.
Y decirlo con claridad, con estilo, con coherencia.
Hay logos que ganan concursos de diseño… pero no venden, no conectan, no se entienden.
¿Qué hace a una marca visualmente única?
Un sistema gráfico que nace del propósito y personalidad de la marca.
Elecciones tipográficas con intención, no por gusto personal.
Paleta de color alineada a la emoción que quieres provocar.
Tono verbal que conecta con tu audiencia desde lo emocional y lo funcional.
Símbolos, metáforas o conceptos que no se agotan en lo evidente.
A manera de resumen:
- Una marca genérica puede nacer rápido. Pero también muere rápido.
- Las marcas que logran posicionarse no son las más bonitas: son las más intencionadas, consistentes y diferenciadas.
- Porque en un mundo lleno de ruido, la única forma de ser escuchado es no sonar como los demás.
¿Estás por lanzar tu proyecto y quieres construir una marca con visión desde el día uno?
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