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Tu marca no es para todos

(y eso está bien)
14 de julio de 2025 by
Tu marca no es para todos
Abrije

Entiende a quién sí y a quién no deberías hablarle

Hay algo muy liberador en aceptar esto: tu marca no es para todos. Ni tiene por qué serlo. Y más aún: pretender que lo sea puede ser justo lo que impide que conectes con quienes realmente sí deberían escucharte.

En Abrije nos encontramos todo el tiempo con marcas que quieren "llegar a más personas" sin detenerse a pensar si todas esas personas realmente necesitan lo que ofrecen. Y aquí va un principio que vale oro: si le hablas a todos, en realidad no le hablas a nadie.

El primer paso para construir una identidad poderosa, rentable y coherente es entender a quién estás sirviendo. Y para eso, hay que segmentar.

¿Qué es segmentar y por qué importa?

Segmentar es dividir tu mercado en grupos más pequeños y homogéneos. No se trata de dividir por dividir, sino de agrupar por características que realmente influyen en el comportamiento de compra y la conexión emocional con una marca.

Hay cuatro grandes criterios para segmentar que te ayudarán a tomar decisiones estratégicas de branding, comunicación y diseño:

1. Segmentación demográfica: los básicos

Esta es la más común y también la más fácil de medir. Agrupa a las personas por edad, género, nivel de ingresos, educación, ocupación o etapa del ciclo de vida.

📌 Ejemplo: No es lo mismo hablarle a un joven soltero de 24 años que a una madre de 40 con tres hijos. Aunque ambos usen redes sociales, sus prioridades, lenguaje y valores son distintos.

2. Segmentación psicográfica: lo que realmente los mueve

Aquí entramos a temas de personalidad, estilo de vida, valores y aspiraciones. Es una de las formas más potentes de segmentar porque conecta con los deseos profundos de la audiencia.

📌 Ejemplo: Dos mujeres de 35 años pueden ganar lo mismo y vivir en la misma ciudad, pero si una busca estabilidad y la otra aventura, no puedes hablarles igual ni ofrecerles la misma experiencia de marca

3. Segmentación geográfica: el contexto lo cambia todo

No es lo mismo hablarle a alguien en Ciudad de México que en Mérida, ni a alguien que vive en una zona rural frente a una persona que trabaja en Santa Fe. El contexto geográfico influye en hábitos de consumo, lenguaje, ritmo de vida y valores sociales.

Segmentar por ubicación no solo se refiere a ciudades o países, sino también a zonas urbanas vs. rurales, colonias, regiones culturales, climas e incluso entornos digitales (quien vive en Instagram no es igual a quien consume contenido en YouTube).

📌 Ejemplo: Si tu marca habla de sostenibilidad, no es lo mismo comunicar en una ciudad con políticas verdes activas que en un lugar donde el reciclaje aún no es tema común. Adaptar tu narrativa importa.

4. Segmentación por posición del usuario: experiencia y momento

Este criterio se basa en el rol, nivel de experiencia o etapa de consumo en la que se encuentra tu cliente ideal. No se comunica igual con un primerizo que con un experto. No conectas igual con quien apenas se entera de tu categoría que con quien ya comparó tres marcas antes de decidir.

Este tipo de segmentación es clave en servicios educativos, productos especializados o experiencias de acompañamiento.

📌 Ejemplo: En Abrije, no usamos el mismo tono ni el mismo proceso con alguien que apenas está construyendo su marca personal que con una empresa que necesita rediseñar una arquitectura completa de marca.

¿Y cómo sé quién es mi verdadero cliente?

Una buena segmentación parte de observar, no de suponer.

Hazte estas preguntas:

  • ¿Con qué tipo de cliente has tenido mejores resultados y conexión real?
  • ¿Qué perfiles son más rentables, más constantes o más recomendadores?
  • ¿Quién valora tu propuesta más allá del precio?
  • ¿Qué grupos no conectan, aunque les pongas frente toda tu propuesta?

Segmentar también implica decidir a quién no quieres servir. No por exclusión, sino por enfoque.

Claridad no es limitación, es dirección

Las marcas fuertes no se construyen con miedo a perder oportunidades. Se construyen con estrategia para ganarlas en el lugar correcto.

Aceptar que tu marca no es para todos es abrazar su singularidad. Es dejar de buscar validación en el volumen y empezar a construir valor en lo preciso.

Y eso, para una marca que apenas empieza, es su ventaja más poderosa: decidir desde el inicio a quién quiere transformar.

El verdadero problema de querer abarcarlo todo

  1. Pierdes identidad verbal y visual. Un día suenas profesional, otro día casual. Un día comunicas precio, otro día inspiración.
  2. Tu cliente ideal no se siente identificado. Cuando todo está escrito para todos, nadie siente que le hablas directamente.
  3. No construyes comunidad. La conexión emocional nace cuando hay afinidad. Y la afinidad exige tomar postura.
  4. Te vuelves genérico. Si alguien puede copiar tu mensaje, es que no estás siendo específico.

¿Tu marca aún no sabe a quién le está hablando?

En Abrije te ayudamos a identificar, segmentar y construir desde la esencia.

~Abrije

Una marca no se lanza, se sostiene
¿Estás por lanzar una marca? Antes de salir al mercado, piensa en cómo la vas a sostener.